La victoria de Barack Obama en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos no es únicamente la evidencia de un importante avance en la historia de ese país, sino que también podría convertirse en una corriente de aire fresco en la política mundial.
El liderazgo de Barack Obama es parte de una larga tradición progresista dentro de la sociedad estadounidense, vinculada con valores sobre los cuales fue construido un país que se concibe a sí mismo como un proyecto de hombres libres en búsqueda de la realización plena de la libertad humana. Estados Unidos es un experimento civilizatorio de la humanidad.
Estamos viendo el triunfo de aquellos valores y luchas que nos hacen admirar a Estados Unidos, a un país compasivo y progresista, liberal y modernizador, en el que creyeron y por el que lucharon Franklin Delano Roosevelt, John Fitzgerald Kennedy, Bobby Kennedy, Martin Luther King Jr., etc.
Actualizar y proyectar el legado progresista, fundamentalmente vinculado con corrientes del Partido Demócrata, será la gran responsabilidad histórica de Obama, contribuyendo con la transformación que la comunidad mundial necesita darse. Levantar el prestigio de los Estados Unidos ante la comunidad global para poder volver a ejercer un liderazgo constructivo es parte fundamental del reto del nuevo Presidente.
Asimismo hemos visto la derrota de los neoconservadores frente al avance liberal progresista de los demócratas. El desastroso gobierno de George Bush deja un paisaje de ruina económica, aislamiento internacional y retroceso social. La agenda neocons y la alianza que la sostenía yacen derrotadas en el campo electoral, pero se encuentran presentes en el seno de una parte importante de la sociedad estadounidense. Al Estados Unidos progresista y liberal se opone un proyecto conservador y puritano.
Mientras el régimen de Nicolás Maduro pretende realizar una elección parlamentaria con presos políticos, partidos secuestrados e inhabilitados, la oposición enfrenta la coyuntura, dividida internamente entre quienes decidieron participar en el proceso y quienes promueven un mecanismo alternativo de consulta popular que respalde los esfuerzos de la actual dirección de la Asamblea Nacional. Ante el cierre del fatídico año 2020, Venezuela parece encontrarse en un punto muerto, con una población empobrecida y desmovilizada, y con una situación política que convierte la idea de “transición a la democracia” en un horizonte muy lejano. Por el contrario, es muy probable que el proceso de autocratización que lidera Nicolás Maduro se consolide a principios de 2021. Una sociedad que no ha dejado de luchar La sociedad venezolana no ha dejado de luchar. A lo largo de dos décadas la oposición ha desplegado un repertorio de acciones colectivas para enfrentar la autocratización que Hugo Chávez i...
Comentarios
Te reitero mis felicitaciones y te deseo el mayor de los exitos en todo lo que hagas.
Que Dios te bendiga.
JCP