Discriminar el hambre y la escasez Nada de esto es una sorpresa sino la consecuencia de la destrucción. Hemos pasado del desabastecimiento a la escasez. El fantasma del hambre cubre con su sombra a Venezuela entera. Con el hambre llega la desesperación, el abuso, la indignación y la protesta. El gobierno tendrá que aprender por la mala que con el hambre de la gente no se juega. La semana pasada llegó la legítima indignación pública a unas pocas cuadras del Palacio de Miraflores. Hombres y mujeres hambrientos protestaron en la Avenida Urdaneta y en la Avenida Fuerzas Armadas, mientras elementos de los colectivos atacaban a los periodistas que pretendían dar la noticia. El reloj está corriendo, tic-tac-tic-tac, y la explosión ahora ocurre a diario, en los sectores populares, en todo el país. Desplazar el conflicto no evitará el estallido, lo colocará en las bases de un edificio que se desploma ladrillo a ladrillo. Las colas del hambre Indignados y hambrientos en...
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