Bienvenidos...

Sean, aquellos que vienen por estos lares, con la buena disposición de crear, compartir, disfrutar, opinar, reir, aprender, degustar experiencias integrales, bienvenidos...

lunes, 2 de marzo de 2015

UNT: un joven partido para la Venezuela del siglo XXI

Este martes 3 de marzo de 2015 Un Nuevo Tiempo celebra su octavo aniversario como partido político nacional. En sus ocho años de existencia se ha convertido en una importante referencia de la política venezolana, ha aglutinado a dirigentes que provienen de orígenes distintos, desde jóvenes líderes universitarios hasta veteranos políticos, y ha actualizado ideas de centroizquierda democrática, la democracia social. Tiene hoy una importante bancada en la Asamblea Nacional y en el Parlamento Latinoamericano, tiene alcaldes y concejales en todas las regiones del país. En este artículo reflexionaremos en torno a la evolución de nuestro joven partido y al rol que ha venido jugando en las luchas democráticas de la sociedad venezolana.

Crisis de los partidos, crisis de la democracia

La Constituyente de 1999 sin partidos políticos
La decadencia de los partidos políticos es un elemento central de la crisis de la democracia venezolana durante los años ochenta y noventa del siglo pasado. El discurso contra los partidos y contra la política, así como la expansión del abandono cívico, de la apatía política, es un fenómeno central de la crisis democrática que derivó en el presente experimento autoritario.

Entre 1999 y 2000 la crisis de los partidos políticos llegó a su punto más bajo. Varios hechos pueden ser interpretados como evidencia de este fenómeno. En la Asamblea Nacional Constituyente, electa en 1999, no hubo representación directa de los partidos políticos. Acción Democrática y COPEI, así como los demás partidos con representación, fueron incapaces de oponerse con firmeza desde el Congreso a la arremetida de la Constituyente. En las megaelecciones de 2000 el candidato alternativo a Hugo Chávez no solo no provenía de ningún partido político sino que además había sido compañero del Presidente en el fallido Golpe de Estado del 4 de febrero de 1992: Francisco Arias Cárdenas.

A pesar de haber alcanzado una importante presencia parlamentaria en la Asamblea Nacional electa en 2000 los partidos políticos no fueron los líderes de primera línea de las movilizaciones políticas posteriores. Dirigentes sindicales de la Confederación de Trabajadores de Venezuela, empresariales de Fedecámaras, así como algunos gobernadores como Enrique Mendoza y algunos alcaldes como Leopoldo López y Henrique Capriles condujeron el grueso de las movilizaciones entre 2002 y 2003. Los partidos políticos, sus dirigencias colegiadas, se encontraban si no en la retaguardia por lo menos en un puesto periférico de la dirección política durante estos críticos procesos.

Un cúmulo de tensiones entre representantes de la sociedad civil y la dirección política de los partidos se expresó durante la existencia de la Coordinadora Democrática (2002-2004). Esta ausencia de capacidad de dirección política en los partidos desembocó en la errada decisión de retirarse de las elecciones parlamentarias en 2005.

Entonces, en 2005 el chavismo había tomado el control absoluto de la Asamblea Nacional, habiendo además proclamado al socialismo del siglo XXI como meta a alcanzar por el proyecto gubernamental. La oposición se encontraba fuera de las instituciones, habiendo abandonado la vía electoral, se encontraba incapaz de acercar a la sociedad democrática venezolana a la resistencia efectiva contra el autoritarismo y al cambio político necesario para reconstruir la democracia.

Es en este contexto donde emergerá el peso del liderazgo del gobernador zuliano Manuel Rosales y de Un Nuevo Tiempo a inaugurar una nueva etapa de las luchas democráticas de Venezuela.

¡Atrévete!: recuperando el valor del voto y la ruta electoral

Retomando la ruta electoral
Aunque Un Nuevo Tiempo había aparecido como grupo regional en el estado Zulia en 1999 es necesario prestar atención a su conversión en una organización nacional a partir de la campaña presidencial de 2006 para comprender el rol histórico que la organización ha jugado en la Venezuela actual.

El liderazgo demostrado por Manuel Rosales ha sido clave del devenir venezolano en varios momentos importantes. El primero de esos momentos, la decisión de participar en las elecciones presidenciales de 2006, sacó a la oposición del discurso y la práctica abstencionista, colocando en la vía política electoral a las fuerzas democráticas, volcando nuevamente la lucha política hacia los problemas reales de la sociedad. Haber decidido emplear el término “¡Atrévete!” durante dicha campaña era un llamado movilizador contra el miedo impuesto desde el gobierno.

Efectivamente, la campaña electoral creo las condiciones para la nacionalización de Un Nuevo Tiempo, como un movimiento aluvional, dirigentes de todo el país se incorporaron a la organización alrededor del proceso electoral. La decisión de Acción Democrática de no participar en las presidenciales fue un elemento no desdeñable de este aglutinar de dirigentes.

El núcleo fundador de Un Nuevo Tiempo es efectivamente zuliano, proveniente de diversas corrientes políticas e ideológicas. Pero en el marco de la campaña se incorporaron al esfuerzo conjunto dirigentes que venían de AD, de COPEI, de la Izquierda Democrática, de Bandera Roja, de La Causa R, hasta agregar un largo etcétera. El programa de gobierno de Manuel Rosales, donde se presentó el concepto de la Democracia Social, fue fruto de un inmenso esfuerzo de discusión, de debate en torno a propuestas diversas, de reuniones tanto con especialistas como con pensadores vinculados al mundo político.

Omar Barboza, primer Presidente Ejecutivo, hoy dirige la FDS
Acá nos encontramos con la segunda decisión trascendental de Manuel Rosales. Ni Salas Römer luego de las elecciones de 1998, ni Arias Cárdenas luego de las presidenciales de 2000 habían tomado la decisión de convertir su fuerza electoral en una organización institucionalizada nacionalmente, lo que había perjudicado la existencia de una dirección política en la oposición. El gobernador Manuel Rosales, luego de perder las elecciones presidenciales, toma la decisión diferenciadora, la de convertir este aluvión de dirigentes, de votos, en una organización nacional, en una institución, en un partido político.

El 3 de marzo de 2007 es fundado Un Nuevo Tiempo Contigo como partido político nacional. Su primera organización reflejaba la diversidad de los orígenes de sus primeros dirigentes, manteniendo mucho de su carácter aluvional. Nuevos grupos de dirigentes provenientes de Primero Justicia se incorporaron también a la nueva organización.

A los pocos meses se presentaría una nueva ocasión de plantar cara al proyecto totalitario. El Presidente Chávez había decidido radicalizar la implantación de su hegemonía autoritaria personal, empleando para ello el mecanismo de la Reforma Constitucional.

El cierre de RCTV y la emergencia de un nuevo movimiento estudiantil marcaron la realización del referéndum en torno al proyecto de Reforma. El compromiso demostrado por Manuel Rosales y por UNT durante la campaña fue clave para alcanzar la victoria. Muchos dirigentes del movimiento estudiantil, “manos blancas”, se incorporaron también a las filas azules de UNT. Este es un aspecto también importante a destacar, el naciente partido se convirtió en el principal receptor de estos nuevos dirigentes juveniles, representando su primera incursión en la política partidista. La creación de los Jóvenes por la Democracia Social, la JDS, en julio de 2008, representó un paso importante en la integración de jóvenes líderes estudiantiles de todo el país en un espacio institucionalizado de lucha política.

Piedra angular de la unidad democrática

El 23 de enero de 2008 fue instalada la Mesa de Unidad Democrática, que luego fue reestructurada en junio de 2009. El apoyo de Manuel Rosales y de UNT fue clave en la consolidación política de la unidad.

Este compromiso de UNT con la unidad ha sido constante a lo largo de sus ocho años de existencia, poniendo sus recursos humanos al servicio de la Mesa de Unidad Democrática, siendo en múltiples ocasiones UNT disciplinado en su pertenencia a la coalición y cediendo en diversos momentos para hacer posible consolidar los esfuerzos y la organización unitaria. Estos detalles de los procesos son generalmente transparentes para la ciudadanía pero es importante señalarlos a beneficio de inventario político.

La persecución contra Manuel Rosales

El gobierno de Hugo Chávez pretendió debilitar a la oposición democrática venezolana iniciando un proceso de persecución contra sus principales dirigentes, haciendo énfasis en la persecución personal contra Manuel Rosales, quien había sido electo como Alcalde de Maracaibo en las elecciones regionales de 2008.

Declaraciones falsas, manipulación de tribunales, el gobierno demostró su poder iniciando un proceso ilegal contra Rosales. En abril de 2009 el gobierno del Perú otorgó asilo político a Manuel Rosales.

El Congreso Ideológico de 2009: la Democracia Social

En su proceso de institucionalización durante el año 2009 Un Nuevo Tiempo emprendió la labor de realizar un Congreso Ideológico. Varios documentos fueron discutidos por dirigentes de todo el país para darle forma a la propuesta ideológica, política y programática del partido, la Democracia Social.


Un Nuevo Tiempo ratificó su carácter de partido político perteneciente a la centroizquierda democrática, moderna y no dogmática, cuya política está comprometida con el desarrollo de cuatro valores fundamentales, la libertad, la igualdad, la solidaridad y el progreso. Conceptos como los de desarrollo humano y la democracia deliberativa se encuentran presentes en el documento aprobado.

Once mesas discutieron en la sesión plenaria los aspectos fundamentales del documento, asumiendo posiciones progresistas en materia de política, defendiendo la descentralización y la profundización de la democracia, en materia económica y social, defendiendo una economía mixta, un desarrollo económico con justicia social, así como se hizo énfasis en los aspectos educativos, de equidad de género, hasta llegar al área internacional.

La Democracia Social y el Buen Gobierno son las propuestas centrales de Un Nuevo Tiempo para la transformación política de Venezuela. La discusión en el Congreso Ideológico fue un importante paso adelante en la institucionalización del partido.

Presencia unitaria en el Parlamento

Stalin González, jefe de fracción de UNT
En las elecciones parlamentarias de 2010 Un Nuevo Tiempo se convirtió en la fracción con mayor cantidad de diputados en la Asamblea Nacional, así como en la organización más votada durante los comicios.

A lo largo de los cuatro años de labor parlamentaria, tanto en la Asamblea Nacional como en el Parlamento Latinoamericano, ha destacado la participación de varios representantes de Un Nuevo Tiempo, quienes han denunciado los casos de corrupción, la violación de los Derechos Humanos, el atropello del régimen contra la institucionalidad democrática y el fracaso del modelo económico.

La candidatura de Pablo Pérez posicionó a UNT nacionalmente
Durante las elecciones primarias de 2012, Un Nuevo Tiempo presentó la candidatura de Pablo Pérez Álvarez, Gobernador del Estado Zulia, quedando en segundo lugar después de Enrique Capriles. En febrero de 2013 se anuncia la incorporación de UNT a la Internacional Socialista.

2014: denuncia, reunificación y elecciones internas

Enrique Márquez, Presidente Ejecutivo
Durante el año 2014 los esfuerzos más importantes de Un Nuevo Tiempo estuvieron dedicados a denunciar el fracaso del modelo económico gubernamental, a preservar la Unidad de las fuerzas democráticas y a dar nuevos pasos en su proceso de institucionalización, desarrollándose en la segunda mitad del año elecciones internas para todos sus cargos, desde los municipales hasta la elección de la Dirección Ejecutiva Federal.

El año 2014 estuvo marcado por la agudización de la crisis económica, no derivada de la caída del petróleo, sino profundamente vinculada con el fracaso estrepitoso del modelo económico socialista impuesto por el gobierno nacional en Venezuela. UNT ha sido enfático en denunciar este fracaso, así como en desnudar la responsabilidad gubernamental en la crisis y en la expansión pasmosa de la corrupción.

Las protestas que se iniciaron en febrero de 2014 fueron un reto para la Mesa de Unidad Democrática, apareciendo tendencias que pretendían dividir a la coalición. Un Nuevo Tiempo comprometió todos sus esfuerzos en evitar un deslinde que consideraba catastrófico para las fuerzas democráticas, y desarrolló una línea de reunificación, que se expresó en la construcción de puentes con las organizaciones que se encontraban en contradicción.

Al servicio de la ciudadanía
A lo largo de todo el año 2014 se activó la Defensoría del Ciudadano, perteneciente a UNT, en defensa de los Derechos Humanos violentados por las fuerzas represivas durante las movilizaciones y protestas que se iniciaron en febrero y que cobraron la vida de más de cuarenta venezolanos. Abogados pertenecientes a la red de UNT han brindado apoyo a los muchachos presos, a los sometidos a detenciones arbitrarias y a procedimientos amañados, todo lo cual ha sido denunciado por el partido.


Por otra parte las elecciones internas desembocaron en la realización del Congreso Federal de Un Nuevo Tiempo, el 27 de noviembre de 2014, donde fue presentado el documento “Tiempos de compromiso”, mostrando la Visión País de UNT y los cambios políticos, económicos, sociales y culturales que promueve el partido político para Venezuela.

UNT ante los retos de 2015

La Dirección Ejecutiva Federal asumiendo sus cargos
Nuevamente nos enfrentamos a un año electoral, pero también la incapacidad gubernamental para resolver la crisis, y la consiguiente pérdida de popularidad, ha hecho emerger una ola de represión y persecución contra la disidencia política. El presidio político de Leopoldo López y Antonio Ledezma, forma parte de esta nueva ola autoritaria.

UNT, en oposición frontal contra el gobierno de Nicolás Maduro, ha venido ratificando su postura crítica respecto al manejo económico, social y político de la crisis, denunciando asimismo la violación de los Derechos Humanos.

De igual manera, UNT ha insistido en que las fuerzas democráticas venezolanas deben enfocar su acción política en las elecciones parlamentarias, para construir desde una nueva Asamblea Nacional, el cambio político democrático.


A lo largo de estos ocho años Un Nuevo Tiempo ha cumplido un rol muy importante en los esfuerzos unitarios de las fuerzas democráticas para alcanzar el cambio político en Venezuela. Reinsertar a la oposición en el camino democrático electoral, abrirle a los jóvenes estudiantes el mundo de la política, presentar la Democracia Social como planteamiento alternativo, convertirse en piedra angular para preservar la Unidad Democrática, son algunas de las trascendentales acciones que UNT ha realizado durante estos años. Para 2015 Venezuela nos exige aún más compromiso, ahora Un Nuevo Tiempo ratifica que se encuentra a la altura de esta exigencia. Los años próximos serán testigos del cambio.

viernes, 27 de febrero de 2015

Entrevista: debemos detener la escalada represiva del gobierno

La siguiente entrevista me fue realizada por una periodista de Informe 21 y publicada en El Diario de Caracas.

En Venezuela todas las encuestas anuncian lo que parece ser una realidad demoledora para el régimen, se está constituyendo y consolidando una nueva mayoría social democrática que emerge de las ruinas de la economía venezolana. Nuestra responsabilidad histórica es convertir esa fuerza ciudadana en una nueva mayoría política en la Asamblea Nacional para, desde allí, impulsar los cambios que Venezuela exige y necesita. Detener la arremetida represiva del gobierno, así como denunciar su intención de suspender el evento electoral, requiere de las fuerzas democráticas más unidas y organizadas. Unidad, organización y demostración de fuerza cívica podrán evitar que la arremetida autoritaria derive en una suspensión de las parlamentarias.

Acá pueden escuchar el audio de la entrevista:

domingo, 22 de febrero de 2015

Rómulo Betancourt: una vida dedicada a la lucha democrática en Venezuela



Rómulo Betancourt nació en el pueblo de Guatire el 22 de febrero de 1908. Perteneció a la famosa Generación del 28, iniciando a los veinte años una dilatada lucha por la democracia en Venezuela. Peleó desde joven contra la dictadura de Juan Vicente Gómez, contra el caudillismo y el personalismo político.


En 1931 es uno de los redactores y firmantes del Plan de Barranquilla, fundando la Agrupación Revolucionaria de Izquierda. En 1936, luego de retornar del exilio tras morir Gómez, dirige la Organización Venezolana (ORVE). Es uno de los fundadores del Partido Democrático Nacional, como partido de las izquierdas.

En 1941 forma parte del núcleo fundador de Acción Democrática. El 18 de octubre de 1945 Isaías Medina Angarita es derrocado, Rómulo Betancourt encabezará la Junta Revolucionaria de Gobierno, bajo su gestión se abrirá paso la democracia en Venezuela. Una Constituyente redactará una Constitución progresista y democrática. En 1947 se realizarán las primeras elecciones presidenciales por voto universal, directo y secreto, siendo electo Rómulo Gallegos como Presidente. El 24 de noviembre de 1948 el primer experimento democrático es derrocado por un Golpe Militar.

Tras una década de dictadura militar el 23 de enero de 1958 inicia el tránsito venezolano hacia la democracia. El 31 de octubre de 1958 los principales líderes políticos firman el Pacto de Puntofijo, haciendo posible consolidar la democracia en Venezuela.

Rómulo Betancourt triunfa en las primeras elecciones presidenciales de la democracia moderna en Venezuela. En febrero de 1959 se da inicio su gobierno constitucional. A lo largo de los siguientes cinco años tuvo que luchar contra conspiraciones de la derecha militarista y rebeliones de la ultraizquierda en forma de guerrillas. Betancourt logró superar los escollos y derrotar a las fuerzas que pretendían derrumbar la democracia. Entregó la Presidencia en 1964 a su compañero Raúl Leoni, quien había sido electo en comicios democráticos en diciembre del año anterior. Se retira temporalmente de la vida pública luego de entregar su mandato. Vuelve en 1967 en medio de una crisis interna de Acción Democrática, que terminará en la tercera división de la organización.


Tiene diferencias importantes con Carlos Andrés Pérez, siendo profundamente crítico a los errores de su primera Presidencia. En 1978 apoya la candidatura interna de Luis Piñerúa Ordaz en Acción Democrática, quien será finalmente derrotado por el copeyano Luis Herrera Campins. Rómulo Betancourt muere en Nueva York en septiembre de 1981.

viernes, 20 de febrero de 2015

Deslizándose por el tobogán autoritario

Alcalde Antonio Ledezma, secuestrado por el gobierno
En una irresponsable apuesta el gobierno ha decidido atrincherarse en el poder, aislarse de la sociedad y deslizarse por el tobogán autoritario de la represión y la persecución política.

La detención de Antonio Ledezma, Alcalde Metropolitano de Caracas, y el proceso contra Julio Borges, Coordinador Nacional de Primero Justicia, constituyen los más recientes pasos de un deslizamiento autoritario que podría conducir al régimen a convertirse en una dictadura cerrada, como parte de un intento desesperado de salvar al sistema que pretendieron implantar.

Ante la posibilidad de una derrota en las elecciones parlamentarias, apretar aún más el anillo tendido alrededor de la oposición parece entonces ir más allá de una simple respuesta táctica, evidenciando la decisión de transitar la última etapa que nos llevaría de un autoritarismo competitivo a uno hegemónico.

El objetivo del régimen ha sido siempre mantenerse en el poder de manera absoluta y permanente, impidiendo cualquier forma de alternabilidad y competencia efectiva, esta nueva ola represiva ratifica esta línea de acción.

La pervivencia de la arena electoral

Las brechas electorales han de ser usadas
Hace tiempo que en Venezuela no vivimos en democracia, pero perviven aún rituales democráticos, incluyendo elecciones competitivas, que deben ser defendidos y utilizados por las fuerzas democráticas para movilizar a la sociedad hacia un cambio en el funcionamiento y en la correlación del poder, es decir hacia el necesario cambio político que haga posible reconstruir la democracia en Venezuela.

Estos rituales aún tienen capacidad para modificar al poder, por eso el régimen se moviliza como un todo en cada coyuntura electoral, y las elecciones parlamentarias planteadas para 2015 no son la excepción.

Efectivamente, el gobierno está actuando para preservar su control en la Asamblea Nacional, pero no parece resultar sencilla la empresa en esta ocasión. La crisis económica que se encuentra en el centro de las preocupaciones de los venezolanos ha tenido un impacto político negativo sobre el gobierno de Nicolás Maduro, que se hunde cada día en las encuestas. El discurso de la “guerra económica” no convence a nadie, y la persecución contra comerciantes y empresarios no solo profundiza la crisis sino que además no se ha convertido en una recuperación de la popularidad gubernamental.

La pésima gestión de la economía abre un boquete inmenso que podría derivar en una derrota electoral para el gobierno. No está la nomenklatura dispuesta a permitirlo. Una victoria de las fuerzas democráticas que cambiara sustancialmente la correlación de fuerzas en la Asamblea Nacional produciría sin duda una crisis político-institucional que podría arrastrar a todo el régimen y al sistema.

Frente a esto dividir a las fuerzas democráticas y promover la abstención entre los opositores ha sido la táctica favorita de la nomenklatura para ganar las parlamentarias, pero la tasa de caída en la popularidad del gobierno se acelera cada día, por lo que dicha táctica parece ser insuficiente.

El tobogán autoritario: porque una cosa trae la otra

Vía libre para la represión
Esta insuficiencia coloca nuevamente en el centro de la agenda la tentación autoritaria, pero hay que agregar dos factores que hacen posible que el gobierno tomara la decisión de deslizarse por este tobogán, uno interno, proveniente de sus propias inseguridades y debilidades, y uno externo, que deriva de las debilidades percibidas en la oposición.

El primero deriva del alto nivel de incertidumbre que las elecciones parlamentarias desatan en la nomenklatura, no se reconocen seguros, se saben débiles para evitar que la indignación popular frente a la ruina económica se convierta en voto castigo. Esta incertidumbre es un incentivo para que la agenda represiva, siempre presente, se adueñe de la situación.

El segundo factor deriva de las debilidades percibidas en las fuerzas democráticas. Como señalamos anteriormente el año 2014 dejó organizativamente débiles a los movimientos y partidos opositores, la prematura lucha por el liderazgo resquebrajó la efectividad política de la MUD, lo que se ha expresado en 2015 en una capacidad escasa de convocatoria a movilizaciones de calle.

Julio Borges, perseguido
Una ola represiva como la que estamos viviendo debería ser respondida masivamente, con contundencia cívica, con expresiones unitarias de solidaridad pública contra los perseguidos, sea Julio Borges, Antonio Ledezma o cualquier otro. Esta debilidad para movilizarnos fue percibida por el gobierno, que consideró que la represión y la persecución no generarían una resistencia importante en la sociedad democrática, no tendrían un alto costo político. La incapacidad de aumentar el costo político de la represión termina facilitando la labor al gobierno.

¿Qué pretende el gobierno con esta nueva ola de persecuciones políticas y de represión dirigida?

  1. Primero sembrar el miedo, tanto en el electorado opositor como en los mismos dirigentes políticos y sociales, atacar incluso a los más moderados entre los diputados opositores tiene el signo del “castigo ejemplarizante”, que pretende generar una reacción de inhibición, bloquear la capacidad de respuesta.
  2. Segundo, compactar su base sociológica y política alrededor del discurso de la urgencia política, desviando la atención del fracaso económico y alineando a simpatizantes, militantes, dirigentes, burócratas, en una acción de “defensa” contra el “enemigo interno”.
  3. Tercero, provocar una reacción visceral en sectores radicales de la oposición que justifique la implantación de la lógica de la escalada represiva, ahondando las divisiones dentro de las fuerzas democráticas y creando las condiciones de “caos” para justificar la declaración de un “Estado de Excepción” lo que significaría suspender las elecciones parlamentarias.
  4. Cuarto, lo que nos lleva del acercamiento táctico al cambio estratégico, pretendería consolidar el poder centralizado de forma absoluta y permanente sobre la sociedad, implantando un gobierno abiertamente autoritario y represivo, que se justificaría a través de una actualización de la doctrina conservadora de la “seguridad nacional”, propia del militarismo latinoamericano.

El neomilitarismo venezolano y el retorno del “enemigo interno” 

Padrino López y la nueva Doctrina Militar
Esta nueva ola represiva no se está dando en medio de un vacío legal, ni es simplemente una respuesta arbitraria y desesperada del gobierno, sino que es parte de un proceso de reforzamiento de los rasgos autoritarios del régimen, cada vez más militarizado, que tiene su correlato en la emergencia de una nueva doctrina militar, de una actualización del viejo militarismo latinoamericano.

Vivimos bajo un nuevo tipo de régimen militar-civil, un autoritarismo rojiverde. Desde sus orígenes el militarismo ha sido consustancial con el régimen. El MBR-200, formado en 1983, fue una secta militar como muchas en América Latina, dedicada a montar una conspiración contra la democracia venezolana. La primera aparición pública del chavismo en 1992 fue un intento de Golpe de Estado militar con muy escasa presencia civil.

Desde 1999 en Venezuela hemos presenciado una progresiva militarización de la vida pública. Al inicio del régimen las guarniciones militares se convirtieron en receptoras de una parte importante de los recursos públicos y en redistribuidoras de servicios sociales. Hoy tenemos una inmensa cantidad de militares en cargos gubernamentales a todos los niveles, desde ministros, hasta un importante conjunto de gobernadores, el Presidente de la Asamblea Nacional, muchos diputados y alcaldes. Es sabido que en el juego de facciones del PSUV el sector militar tiene gran poder.

El establecimiento de una nueva forma de tutelaje militar sobre la sociedad, de militarización de lo público, de encuadramiento de la ciudadanía bajo el control de una elite castrense es también un fenómeno que podemos percibir con claridad. No olvidemos el discurso de Vladimir Padrino López el 5 de julio de 2014 que fijó una nueva “doctrina militar”.

Doctrina de Seguridad Nacional: el "enemigo interno"
En este marco es que debemos prestar atención a dos documentos de reciente data, primero, la infame Resolución 8.610 del Ministerio de la Defensa publicada el 27 de enero, que reglamentó la represión militar contra las manifestaciones públicas y, segundo, el Decreto 1.605 de la Presidencia de la República, titulado “Reglamento Orgánico de la Dirección General de Contrainteligencia Militar”, publicado en Gaceta Oficial el 10 de febrero.

Sobre el primero mucha tinta ha corrido, ha sido demandada su inconstitucionalidad ante el Tribunal Supremo de Justicia, pero quiero hacer énfasis en un aspecto particularmente grave: su origen. Con este reglamento se ratifica al Ministerio de la Defensa, es decir a la Fuerza Armada, como responsable del mantenimiento del orden público, de la represión de las manifestaciones y de la reglamentación del derecho constitucional a la protesta, permitiéndose incluso el empleo de fuerza mortal con armas de fuego contra manifestantes.


En contraste, el Reglamento Orgánico de la Dirección General de Contrainteligencia Militar no ha levantado mayor polémica, quizás por su reciente data, pero nos trae a colación un hecho gravísimo, el retorno de la noción del “enemigo” interno. Este concepto, proveniente de la arcaica Doctrina de Seguridad Nacional, fue empleado para justificar la persecución, tortura y asesinato de miles de opositores políticos bajo las dictaduras del Cono Sur. El opositor era percibido y tratado como el “enemigo interno” de una guerra que peleaban los militares contra su propia población. ¿Somos acaso los opositores los “enemigos” que plantea este Reglamento de Contrainteligencia? ¿Con este reglamento actuó el SEBIN contra el Alcalde Antonio Ledezma en el momento de su detención? Esto no puede ser tolerado.

La trampa de la deriva radical: la espiral represiva

La espiral de la represión: ¿A quién beneficia?
Una peligrosa tentación se abre frente a este deslizamiento autoritario, y la legítima indignación ciudadana ante al atropello, la arbitrariedad, el abuso de poder puede alimentar la espiral represiva que los autoritarios necesitan para terminar de cerrar los resquicios que aún quedan de democracia.

Acá repito un punto que debemos tener presente los días por venir, la protesta es un derecho ciudadano, consagrado en la Constitución y legitimado por una larga historia de luchas democráticas, el respeto a los Derechos Humanos es una obligación del Estado, también consagrado constitucionalmente, pero la protesta inteligente y oportuna es un deber político que debe ejercerse responsablemente.

Aquellos que pretenden suspender las elecciones parlamentarias y encaminarnos al escenario de una dictadura cerrada están interesados en que se desate una frustrante espiral de radicalización y represión progresiva, para así justificar el establecimiento de un Estado de Excepción.

Ni la violencia ni la abstención nos acercan al objetivo de construir un cambio político que nos conduzca juntos al restablecimiento de la democracia, así como tampoco lo hacen la pasividad, el miedo y la frustración.

Persistir en la ruta, construir el cambio

Las movilizaciones cívicas, pacíficas, unitarias, con objetivos claros, que brindan respuesta política a la crisis socioeconómica que vivimos los venezolanos, que se proyectan popularmente en todo el país, que suman voluntades diversas en ciudades, pueblos y caseríos, que construyan nuevos vínculos, que nos permitan retejer las redes sociales, éstas son las que nos acercan al rescate de la democracia.

Esto pasa por mantener mano firme en el timón, debemos enfrentar la persecución con fortaleza cívica y unitaria, actuando en solidaridad con el perseguido y denunciando al perseguidor, debemos apoyar a quienes sufren represión y denunciar al represor.

Es una obligación democrática exigir la liberación de todos los presos políticos, incluyendo a Leopoldo López y Antonio Ledezma, exigir el retorno de los exiliados, incluyendo a Manuel Rosales y Carlos Ortega, presentar un frente unitario en solidaridad con los perseguidos, como lo es hoy Julio Borges. No debe haber mezquindad alguna porque la persecución de uno nos daña a todos.

Asamblea Nacional: un cambio posible
No debemos perder contacto con la realidad, en dos sentidos, primero, no desviarnos del drama que vive cotidianamente la familia venezolana de a pie, de la escasez, de la violencia cotidiana, pero también, en segundo lugar, con nuestra obligación política de presentar candidaturas unitarias para las elecciones parlamentarias que elegirán la nueva Asamblea Nacional.

Una victoria de la alternativa democrática en la Asamblea Nacional sería un hecho político demoledor para el régimen, que derivaría en una crisis político-institucional de grandes proporciones, por eso desde el gobierno hacen lo posible por evitar ese escenario.


Esta victoria democrática podría abrir las puertas de la democracia en Venezuela. Pero no se construirá una victoria electoral de las fuerzas democráticas en las elecciones parlamentarias sin movilizaciones cívicas, sin unidad efectiva ni solidaridad activa con el que sufre, con el que es oprimido, con el que lucha. Recordemos siempre que solo la esperanza vence al miedo, es nuestra obligación entonces construir la esperanza posible que remueva todos los temores enquistados en la población.